


La mejora de la seguridad del paciente es hoy en día un movimiento global que permite aunar como nunca antes las competencias de profesionales sanitarios y pacientes para transformar los sistemas de salud utilizando la seguridad como punto de entrada.
Las prioridades son compartidas a escala mundial, europea y nacional, y la premisa común es reducir el riesgo de daño innecesario asociado a la atención sanitaria a un mínimo aceptable.
Este escenario dicho “mínimo aceptable” está en relación con nuestra capacidad de:
• Implantar prácticas seguras, explorando nuevas fórmulas;
• Desarrollar modos que permitan aprender de la experiencia;
• Compartir los progresos, acelerar las mejoras y propiciar el trabajo en red.
Podemos decir, en síntesis, que el actual movimiento para la seguridad del paciente trata de replantear tres ideas:
• Mejorar la seguridad es simple (buscando esquemas que hagan de la práctica segura la opción más probable).
• Lleva 2 minutos (facilitando instrumentos para su implantación) y
• De los aciertos se aprende (buscando intervenciones que manifiesten el papel protector que juegan los profesionales sanitarios).